jueves, 10 de febrero de 2011

UN PUEBLITO LLAMADO PERÚ...

No hay pueblito en el tercer mundo más simpático que éste. Un lugar donde sólo se cuecen habas y chismes calientitos para que sus ciudadanos; tengan algo de qué hablar durante el día. Un estado que espera sentado en una dorada silla de ruedas el ansiado milagro que le haga andar hacia el progreso. Una nación que admira abiertamente la picardía de sus líderes y cosecha los infortunios de sus repetidas malas decisiones. Ricas montañas llenas de minerales, hermosas sierras con abundante agricultura, risueñas playas sin par, así es mi Perú, querido amigo.

Mi hermoso terruño es único. Su cultura es la chicha fermentada y su estandarte la informalidad. Aquí hacemos lo que queremos y sí alguien nos lo impide, acudimos al Poder Judicial para que legalice nuestros más oscuros deseos y nos entregue nuestra ansiada acción de amparo, y si eso no funciona nos lanzamos de Congresistas para alcanzar la tan preciada inmunidad parlamentaria para utilizarla como parada libre en monopoly. Por eso los grandes faenones, las contrataciones y ejecución de contratos de obra en tiempo record, los decretos supremos con nombre propio, nombramiento o designación de los amigotes y felpudos en puestos claves, las construcciones sin licencia, los despidos arbitrarios de trabajadores, los abusos permanentes a los consumidores apañados por INDECOPI que solo investiga ynunca sanciona nada, solo defiende los derechos de las empresas y grandes coorporaciones, los consumidores que se jodan; por eso la subsistencia en el tiempo de las combis asesinas que siguen circulando por donde se les da la gana y las papeletas contra estas se convierten en papelones, porque nunca se hacen efectivas. Por eso, los ambulantes y las invasiones son noticia de todos los dias, por eso los locales nocturnos trabajan en medio de precarias condiciones; esperando algún pequeño percance, de por lo menos 30 muertos para comprobar las deficiencias de sus sistemas de seguridad. En mi querida patria, la viveza es madre de todos los vicios. Es un legado histórico y patrimonio de todos los peruanos, sin discriminación de raza, credo, color, opción sexual o billeteras. Acá, todos pirateamos cable; falsificamos documentos y sobornamos a jueces y policías, no pasamos dosaje etílico. Evadimos impuestos, nos pasamos la luz roja (autos y peatones), manejamos sin brevete, sin SOAT y la revisión técnica parece un mal chiste, evitamos las colas con un tarjetazo y nos cagamos de risa del tonto que las hace.

Nos enfurecemos cuando nos asaltan, pero disfrutamos cuando compramos en Las Malvinas, porque allí lo robado es más barato. Nos quejamos de la limpieza pública pero usamos los parques y espacios públicos como baño de mascotas y como nos encanta botar la basura en la calle. En este país, el rico y el pobre, el cholo y el gringo, el pituco y el huachafo son iguales bajo el sol y la sombra. Ya hemos perdido el interés por los actos de corrupción que se registran en el gobierno, son tan cotidianos que nos aburren. Lo que vale es el verbo florido y procaz de los funcionarios de turno, sus petulantes poses, su conchudez política y si se postulan los volvemos a elegir... que cojudez carajo.

Por eso rezamos para que la hija del samurai fugitivo, llegue al gobierno para que nos salve de la recesión y el caos económico que su mismo padre creó. Ya se oyen los coros de la salvación: ¡con el chino estábamos mejor!, porque no había cholo que nos joda. "Y pensar que la pasábamos tan bien sin fiscalización, ni control. El Palacio de Justicia era nuestro si éramos amigos de los amigos de el Doc", habrá exclamado más de un indignado ninja acriollado; por eso justificamos la ejecución masiva de las obras y proyectos aun sabiendo que un nuevo faenon se nos viene y pretendemos justificar con la estupida frase criolla "si hacen obras no importa que roben".

Somos vivos, seámoslo siempre. No se olvide que mi país está lleno de ciudadanos de gran coraje, peleles en dictaduras, pero rebeldes en democracias. De valientes, como los miembros de las barras bravas, de osados, como las pandillas juveniles, hoy todos se rasgan las vestiduras, hablan con energía y denuncian con ligereza y sin pruebas ante los medios de comunicación pero no ante el poder judicial denuncias que siempre quedan en el olvido, nos fijamos en la vida personal de algunos, que si toma de marca o cerveza, que si fuma, que si come pescao o medallón de lomo... pero soslayamos que cambiaron de status económico despues de su paso por el gobierno; utilizan y se aprovechan de la libertad de expresión que se recupero en el 2000, antes de eso nunca los escuche decir esta boca es mía, de pronto les salio lo moralistas, en ese entonces nadie hablaba de la violencia contra la mujer, que la torturen nomás; nadie comentaba de los estudios en el extranjero, ni las propiedades en el pais de Zidane... de donde pecata mia. Nos gusta el chisme barato y los pormenores de la vida ajena, para darle un toque de sentido a las nuestras, criticamos el color de la camisa y el gusto de la corbata que acompaña, pero no nos fijamos en los logros que se alcanzaron ni en lo positivo que se hizo. Dejamos de lado a Perez de Cuellar... Vargas Llosa y escogimos a quien?... sin comentarios.

Llegar al almuerzo sin material para rajar es inaceptable, por eso somos campeones mundiales de los psicosociales y las "bolas"; veneramos a Magaly Medina, santa e intocable patrona de la televisión nacional, nos encantan los diarios chichas y sus portadas sin fundamento, la idea es que el ciudadano de a pie que solo lee portadas comience el dia con esa noticia y esa creencia, no importa si es verdad. No nos interesa mejorar nuestro entorno, ni la política, pero seguimos paso a paso las telenovelas enlatadas para seguir creyendo que nuestros problemas se resolverán con un milagro.

Esta es mi tierra, así es mi Perú. Todos dicen que la aman, pero nadie la respeta. Todos están orgullosos de ella, y sin embargo nadie la honra. No hacemos nada por salvarla y todos los días despertamos listos para seguir acabando con ella. Pero allí salimos el 28 de julio con nuestra escarapela rojiblanca en el pecho y falso patriotismo. El 29 compramos Inca Kola, nuestra bebida de sabor nacional que de nacional ya no tiene nada, y comemos cebiche en casa de los amigos. Sacamos las cervezas para festejar hasta el amanecer y el CD de Eva Ayllón para gritar como nunca estoy enamorado de mi país. Y el 30, ¡que siga la jarana!... por favor si toma no maneje, no vaya a ser que termine como el estilista y después quiera promover una vigilia.

Esta vez piensa bien tu voto, el cambio empieza en las urnas y depende de nosotros!

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